martes, 2 de septiembre de 2008

El regalo de Manuela

Mucha gente nos ha dicho que hay regalos que nunca se olvidan en una boda, como el primero, el más generoso, el más tacaño ;-) y los que, por cualquier motivo, no esperas. Como cualquier enumeración que se precie, ésta es incompleta y bastante aleatoria, pero no pretendo ser exhaustivo.

De entre todos los que estamos recibiendo, hay un regalo que sé que jamás olvidaré: el de Manuela, la primera señora que entró a trabajar en casa de mis padres pocos días después de casarse y que se jubiló hace alrededor de quince años. Durante todo este tiempo hemos seguido viendo a Manuela un par de veces al año, justo antes o después del verano y el día de Navidad, cuando viene a darnos el aguinaldo, lo que en Alcoy suele llamarse como "las estrenas".

En concreto, el regalo de Manuela para nuestra boda, una cantidad de dinero absolutamente desproporcionada habida cuenta las circunstancias, fue el primero que recibimos, un mes antes de enviar las invitaciones y quince días antes incluso de abrir la cuenta, por lo que resultó aún más sorprendente e inesperado. Venía en el interior de un pequeño sobre blanco, perfectamente cerrado e identificado con nuestros nombres, donde encontre un papelito pulcro y doblado en el que aparecía, con su característica letra menuda e irregular, la frase

"Os deseo toda la felicidad del mundo. Que lo pases felices. Manuela"

Recuerdo la emoción que me embargó al pensar que se trataba de la primera piedra de nuestra boda y que era algo que realmente compartía desde el principio con Gemma; pero al mismo tiempo, pensé en lo que ese regalo significaba también para Manuela, que 31 años después seguía acordándose de mí y estaba dispuesta a colaborar con mucho más de lo que debería en mi futuro -y presente- bienestar.

Tan pronto como supe del regalo -estaba en una reunión en la Conselleria de transportes-, le llamé para darle las gracias, porque sabía que no aceptarlo hubiese supuesto poco menos que una traición; a cambio, y a pesar de su inicial reticencia, me comprometí a contárselo a todo el mundo.

Dos meses después, por fin he saldado mi deuda con Manuela.

No sé a vosotros, pero a mí me reconforta saber que en el mundo aún hay gente así, que a pesar de los años sigue a tu lado, preocupándose por ti sin importar la distancia ni las circunstancias.

Gracias Manuela, ya eres -ahora oficialmente- un hito dentro del totum revolutum de nuestra boda.

4 comentarios:

Luis Gosálbez dijo...

Ya sé que no existen regalos generosos o tacaños, pero en este caso la metonimia me viene genial para que nadie se sienta personalmente aludido ;-)

Anónimo dijo...

Felicidades por la boda, acabo de aterrizar en tu blog profesional y después a este ;-)

Enhorabuena por rodearte de gente especial.

Gemma y Luis dijo...

Hola Isabel:

¡Qué ilusión encontrarte por aquí! Gracias por tus felicitaciones y mucho ánimo con la vuelta al trabajo, nos vemos pronto por Barcelona.

majo dijo...

Si Manuela lee lo que has escrito,no podra parar de llorar.Siempre os ha querido mucho(lo que no es dificil).
Es una bellisima persona y siempre me ha emocionado su generosidad.Me ha encantado que saldases"tu cuenta"con ella.
Bueno pequeños,ya os quedan solo....32dias!!!!!!
Besotes@