martes, 23 de septiembre de 2008

¡¡¡Ya somos licenciados!!!



Cuando le comunicamos a los padres de Gemmurrín nuestros planes de boda, hace exactamente un año, sólo nos pusieron una condición: que ella acabase la carrera antes de casarse.

Evidentemente era una condición buenista, ya que por aquel entonces parecía complicado aprobar más de un curso y medio de veterinaria en apenas 11 meses. Aún así, Gemmurrín hizo gala de unos bemoles más que importantes y se matriculó de todos los créditos que le faltaban para acabar la carrera.

Anteayer, domingo 21 de septiembre, a las 22:35 de la noche, vimos sus últimas notas y supimos que había acabado -por fin- la carrera. Resulta difícil de explicar la alegría que sentimos -seguro que ella más que yo-, sobre todo después de este último año, en el que hemos sacrificado buena parte de nuestra convivencia en pos de una quimera que al final se ha convertido en realidad.

Gemmurrín ya es veterinaria, ya puede eutanasiar -seguro que este verbo no existe- una jirafa, abrir en canal un perro o determinar la calidad del agua que sale del grifo de tu casa. Puede decidir que la carne que vas a comer no está en condiciones o hacer que un caballo se emocione con un andamio de madera.

Me fascina este poder. Yo, que soy un poco animal, tengo en Gemmurrín mi mejor garantía de vida. En la foto de los dos que he incluido en este post, que nos hicimos cuando yo aún era pequeño, podréis comprobar que el color de la piel e, incluso, la raza no son importantes cuando en el fondo hay amor.

Y es que, las cosas que cuestan esfuerzo, siempre son las que mejor saben al final del camino... ;)

Enhorabuena Gemmurrín. Te lo mereces, sí señor.

1 comentario:

majo dijo...

ENHORABUENA!!!!!Que alegria!!!!!Efectivamente,se lo ha ganado a pulso,asi es que,ya tenemos otra cosa que celebrar en vuestra boda!!!!!!Un beso ENOOOOOOOORME para los dos.